2 de cada 3 personas afectadas de esclerosis múltiple padecen dolor

Según se pone de manifiesto en estudios mundiales, hasta dos tercios de las personas con esclerosis múltiple afirman sentir dolor como síntoma de la enfermedad

 

El dolor es pues un síntoma común en la esclerosis múltiple, aquellos que lo experimentan pueden encontrar que afecta a sus actividades de la vida diaria, tanto el trabajo como el ocio, a su estado de ánimo y, en general, a la capacidad de disfrutar de la vida.

 

¿A qué se debe el dolor en la esclerosis múltiple?

Los dolores agudos y continuos en la esclerosis múltiple pueden deberse a músculos que se fatigan y se estiran cuando se utilizan para compensar los músculos debilitados por la EM. Las personas con esclerosis múltiple también pueden experimentar a menudo un dolor de tipo punzante, que resulta de señales nerviosas defectuosas que emanan de los nervios debido a lesiones en el cerebro y en la médula espinal.

Los síndromes de dolor más comunes padecidos por personas con EM incluyen:

  • Dolor de cabeza (más frecuente en la EM que en la población general)
  • Dolor continuo y ardiente en las extremidades
  • Dolor de espalda
  • Espasmos tónicos dolorosos (calambres, tirones dolorosos)

 

Los expertos generalmente describen el dolor causado por la esclerosis múltiple como músculo-esquelético, paroxístico o neurogénico crónico.

El dolor músculo-esquelético puede deberse a debilidad muscular, espasticidad y desequilibrio. Se siente con mayor frecuencia en las caderas, las piernas y los brazos, especialmente cuando los músculos, tendones y ligamentos permanecen inmóviles durante un tiempo. El dolor de espalda puede ocurrir debido a asientos inadecuados o una postura incorrecta al caminar. Las contracturas asociadas con debilidad y espasticidad pueden ser dolorosas. Los espasmos o calambres musculares (llamados flex o espasmos) pueden ser severos y desagradables. Los espasmos en las piernas, por ejemplo, a menudo ocurren durante el sueño.

 

Los dolores paroxísticos se observan entre el cinco y el diez por ciento de las personas con EM. El más característico es el dolor facial debido a la neuralgia del trigémino, que generalmente responde a anticonvulsivos como carbamazepina, oxcarbazepina y lamotrigina.

Se produce una sensación punzante, similar a una descarga eléctrica, que corre desde la parte posterior de la cabeza hacia abajo debido el giro provocado al doblar el cuello hacia adelante. La medicación es de poca utilidad en este caso porque este dolor es instantáneo y breve, pero se pueden usar anticonvulsivos para prevenir el dolor, o un collar suave para limitar la flexión del cuello.

 

El dolor neurogénico es el síntoma de dolor más común y angustiante en la esclerosis múltiple. Este dolor se describe como un ardor u hormigueo intenso, constante y pesado. A menudo ocurre en las piernas.

Los tipos de parestesia incluyen agujetas, hormigueo, escalofríos, dolores ardientes, sensación de presión y áreas de la piel con una mayor sensibilidad al tacto. Los dolores asociados con estos pueden ser pinchazos, punzadas, palpitaciones, hormigueo, opresión y entumecimiento.

Los tipos de disestesia incluyen ardor, pinchazos u opresión alrededor del cuerpo. Estas sensaciones son de origen neurológico y a veces se tratan con antidepresivos.

La neuritis óptica (NO) es un primer síntoma común de la esclerosis múltiple. El dolor generalmente ocurre o empeora con el movimiento de los ojos. El dolor derivado de la NO generalmente se resuelve entre siete y diez días.

 

Tratamiento del dolor en la esclerosis múltiple

El ejercicio y la terapia física pueden ayudar a disminuir la espasticidad y el dolor muscular. Los ejercicios de estiramiento regulares pueden ayudar a los flexorespasmos. Técnicas como la relajación progresiva, la meditación y la respiración profunda pueden contribuir al tratamiento del dolor crónico.

Otras técnicas que pueden aliviar el dolor son los masajes, ultrasonido, tratamientos quiroprácticos, hidroterapia, acupuntura, estimulación nerviosa transcutánea (TENS), calor húmedo y hielo.

El dolor causado por el daño a los nervios en el sistema nervioso central, debido a la esclerosis múltiple, normalmente no se alivia con los analgésicos habituales (como la aspirina). Los medicamentos que tratan las convulsiones (como la carbamazepina) y los antidepresivos (como la amitriptilina) a menudo son efectivos en estos casos. El tratamiento para los espasmos puede incluir baclofeno, tizanidina e ibuprofeno.

 

Conclusión

El dolor en la esclerosis múltiple es un síntoma oculto, pero puede ser persistente. El dolor puede causar angustia a largo plazo e impactar severamente en la calidad de vida de las personas. La autoayuda puede jugar un papel importante en el control del dolor; las personas que se mantienen activas y mantienen actitudes positivas parecen ser más capaces de reducir el impacto del dolor en su calidad de vida.

 


 

Fuente original: «MS Pain», MS International Federation

Documentación complementaria: «Dolor y EM», MS in focus_MS International Federation

Artículo relacionado: «Dolor y trastornos del sueño con frecuencia preceden a la esclerosis múltiple», Revista de Neurología