“Escalando me enfrenté a la esclerosis múltiple”

Inés Grau tenía 17 años cuando se enfrentó a dos palabras que aún le resultaban ajenas: esclerosis múltiple. Recuerda el momento del diagnóstico como una escena de película. “Me quedé en blanco y tuvieron que reconstruirme el momento porque no entendía nada”. Ha pasado más de una década desde entonces y la esclerosis múltiple no es la única barrera que esta psicóloga catalana ha logrado superar. Su biografía presenta un punto particular, una aventura que, según cuenta, le llegó de rebote y decidió emprender dispuesta a enfrentar sus miedos: alcanzar la cima del Kilimanjaro. El montañismo adquiere de este modo tintes de metáfora. “Paso tras paso, sabiendo que la cima está arriba y que se puede llegar”. Así coronó uno de los picos más altos del mundo… y superó su enfermedad. El germen de la travesía vino de la mano de la norteamericana Lori Schneider, primera persona con esclerosis múltiple en subir al Everest y a las Siete Cumbres. “Conocí a Lori en un congreso de la Federación Española de Esclerosis Múltiple (Felem) y su historia me fascinó”, cuenta Grau. “Me contó que estaba buscando a un grupo de personas dispuestas a subir al Kilimanjaro”. Y así, de golpe, la vida le propuso un nuevo reto. Tenía dos opciones: “quedarme en casa viéndolo pasar por delante o enfrentarme a él y ver si podía superarlo”. No se lo pensó dos veces. Entrenó durante nueve meses con el fin de recorrer una subida de casi 6.000 metros. “Fue exigente, se notaba la falta de oxígeno, te dolía la cabeza y vomitabas”, rememora. Conseguirlo no la convierte sin embargo en un ejemplo de superación. “Sería muy fácil posicionarme como tal, la enfermedad me permite llevar una vida normal y cualquier persona con esclerosis múltiple es un caso de superación en sí mismo”, defiende. No obstante, sí cree que su historia ayuda a romper tabús y dar visibilidad a una patología que “aún genera mucho miedo”. “La atención psicológica no es una prioridad” Precisamente con el fin de ahuyentar a estos fantasmas, junto al tratamiento farmacológico, la atención psicológica se postula como un componente necesario que “no se considera prioritario a no ser que se demande explícitamente”. Para Grau, lo peor de la esclerosis múltiple es la incertidumbre. “No saber cómo te vas a despertar mañana o si en cinco años dejarás de responder al tratamiento”. Reconoce el temor, pero nunca ha dejado que se ponga delante, pues el futuro, aún difuminado, “nunca se ha visto condicionado por la enfermedad”, declara. “Eso sería dejarla ganar”. Grau espera poder volver a calzarse las botas en un futuro y visitar el Aconcagua (Argentina), alcanzando la más elevada de las perspectivas y mirando por encima a una enfermedad que, tras las palabras, “esconde sillas de ruedas y miles de problemas”; eso sí, ninguno demasiado alto. Fuente original:Es tu sanidad.com Ines Grau was 17 when two words that still resulted alien faced multiple sclerosis. Remember when diagnosed as a movie scene. “I was black and had to reconstruct the moment because I did not understand anything.” It’s been over a decade since and multiple sclerosis is not the only barrier to this Catalan psychologist has overcome. His biography presents a particular point, an adventure that, she says, she came bouncing and decided to undertake willing to face their fears: reach the summit of Kilimanjaro. Mountaineering dyes acquires this as a metaphor. “Step by step, knowing that the top is up and you can get”. So he crowned one of the highest peaks in the world … and overcame his illness. The germ of the journey came at the hands of American Lori Schneider, first person with MS to climb Everest and the Seven Summits. “I met Lori at a congress of the Spanish Federation of Multiple Sclerosis (Felem) and his story fascinated me,” says Grau. “He told me that he was looking for a group of people willing to climb the Kilimanjaro”. And so, suddenly, life proposed a new challenge. I had two choices: “stay at home watching it pass in front or face him and see if he could overcome it.” He did not think twice. He trained for nine months in order to cover a rise of almost 6,000 meters. “It was challenging, lack of oxygen is noticeable, you had a headache and vomitabas” he recalls. Get it however does not make an example of overcoming. “It would be very easy to position myself as such, the disease allows me to live a normal life and anyone with MS is a case of self-improvement,” he argues. However, he does believe that his story helps break taboos and give visibility to a disease that “still generates a lot of fear.” “Psychological care is not a priority” Precisely in order to scare away these ghosts, next to drug treatment, psychological care is postulated as a necessary component “is not considered a priority unless explicitly demands”. For Grau, worst of multiple sclerosis is uncertainty. “I do not know how you’re going to wake up tomorrow or in five years fail to respond to treatment.” Recognizes the fear, but it has never ceased to be put forward, for the future, even blurred, “has never been conditioned by the disease,” he says. “That would let her win.” Grau hopes to return to put your boots in the future and visit the Aconcagua (Argentina), reaching the highest prospects and looking over a disease that, after the words, “hiding wheelchairs and thousands of problems”; albeit none too high. Original source:Es tu sanidad.com Inés Grau tenia 17 anys quan es va enfrontar a dues paraules que encara li resultaven alienes: esclerosi múltiple. Recorda el moment del diagnòstic com una escena de pel·lícula. “Em vaig quedar en blanc i van haver de reconstruir el moment perquè no entenia res”. Ha passat més d’una dècada des de llavors i l’esclerosi múltiple no és l’única barrera que aquesta psicòloga catalana ha aconseguit superar. La seva biografia presenta un punt particular, una aventura que, segons explica,…