Actividad física y Esclerosis Múltiple: recomendaciones desde la evidencia

La historia de la relación entre la actividad física y la esclerosis múltiple no siempre ha sido un romance sin problemas

 

Históricamente, ha sido típico – y desgraciadamente aún lo es- el recomendar a los pacientes de EM huir de la práctica de actividad física, sobre todo la de moderada/alta intensidad, debido fundamentalmente a dos razones:

a) No aumentar la fatiga sintomática propia de la patología

b) No desencadenar/provocar la exacerbación de un síntoma/brote

 

Afortunadamente, estudios científicos de los últimos años nos demuestran todo lo contrario:

a) La actividad física no aumenta la fatiga de los pacientes de EM

b) La actividad física no desencadena/aumenta la posibilidad de padecer un brote

 

En la presentación mostramos los datos de recientes meta-análisis que muestran cómo la práctica de ejercicio dirigida por profesionales de la actividad física, y dentro de un equipo multi e interdisciplinar, no sólo no empeora el curso de la patología, sino que puede mejorar algunos de los síntomas que la misma genera. Como por ejemplo la calidad de la marcha, la capacidad aeróbica, la capacidad de producción de fuerza y la estabilidad/equilibrio, entre otros.

 

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