¿Se debe comunicar la enfermedad en el trabajo? ¿Cuándo?

La Esclerosis Múltiple se diagnostica a menudo entre la tercera y cuarta década de la vida, por ello no es extraño que en ocasiones interfiera con el desarrollo de la carrera profesional y que pueda llevar al desempleo. Algunos estudios afirman que a los 5 años del diagnóstico la mitad de las personas ha abandonado el trabajo, pero aparte de los beneficios económicos obvios del mantenimiento del empleo, la actividad laboral mejora la salud a largo plazo y la calidad de vida.

En muchas ocasiones no es tanto el grado de discapacidad la causa primaria de la salida del trabajo, si no el mal control de los síntomas. En este sentido parece claro que la posibilidad de adaptación del puesto de trabajo y el nivel de recursos socioeconómicos son los factores predictivos más importantes del mantenimiento del empleo.

En este punto se plantea una disyuntiva muy importante: La comunicación del padecimiento de la enfermedad al empleador puede precipitar un despido, pero a la larga también puede aumentar la probabilidad de permanecer empleada/o al permitir adaptaciones del puesto y evitar malentendidos en la relación laboral.

La revista Multiple Sclerosis Journal ha publicado un estudio que trata de dar luz en algunos aspectos de este tema, indagando en la situación clínica de quienes decidieron comunicar la enfermedad y en qué medida esa comunicación se relaciona con problemas o adaptaciones del puesto de quienes permanecen empleados. El estudio también analizó la posible relación entre la comunicación y los “síntomas invisibles” de la enfermedad, psiquiátricos o cognitivos.

El estudio incluyó a 199 personas con EM un grupo de las cuales se valoró una única vez y a otro se se le hizo un seguimiento online de su situación laboral. Además de los aspectos laborales se registraron el tipo y duración de la enfermedad, EDSS, valoración neuropsicológica, etc.

En la muestra de personas analizadas, casi las tres cuartas partes habían comunicado su enfermedad en el trabajo. El posible impacto de la comunicación en despidos no se contempla, ya que el análisis se realizó exclusivamente sobre personas trabajando en ese momento. No se encontraron diferencias significativas en nivel socioeconómico o laboral entre quienes comunicaron o no la enfermedad, pero las personas que lo habían hecho manifestaban enfrentarse a más problemas con su trabajo, más necesidad de adaptaciones y también trabajaban más horas semanales. Esta última observación sugiere que la comunicación puede hacerse necesaria cuando se trata de afrontar un trabajo más exigente por un mecanismo puramente adaptativo.

El estudio no encontró ninguna influencia entre problemas cognitivos y la decisión de comunicar o no la enfermedad, pero si objetivó que existe relación entre la comunicación y el nivel de discapacidad. Los datos del estudio implican que las personas se deciden a comunicar que padecen Esclerosis Múltiple una vez que se hace obvio para los demás que tienen un problema neurológico, fundamentalmente la alteración en la deambulación.

No se encontraron relaciones entre la comunicación y otras variables como nivel de ingresos, edad, educación o duración de la enfermedad. Quienes si comunicaron tenían un historial de mayor tiempo trabajando para el mismo empleador, lo que sugiere que la conexión personal entre trabajador y empleador es un factor importante en la decisión.

Los autores del estudio señalan que en todos los casos, las personas que comunicaron la enfermedad obtuvieron resultados positivos, y que a pesar de que los resultados son preliminares, estos justifican que una comunicación precoz podría ayudar a mantener el trabajo, pero solamente si la comunicación se sigue de adaptaciones posteriores adecuadas.

Fuente original:In-pacient.es

Multiple sclerosis is often diagnosed between the third and fourth decade of life, so it is not surprising that sometimes interfere with the development of career and can lead to unemployment. Some studies claim that within 5 years of diagnosis half the people left the job, but apart from the obvious economic benefits of maintaining employment, labor activity improves long-term health and quality of life.


Often it is not so much the degree of disability the primary cause of the job output, otherwise poor control of symptoms. In this sense it seems clear that the possibility of adaptation of the job and the level of socioeconomic resources are the most important predictors of job retention.

At this point an important dilemma arises: Communication of the condition of the disease the employer may precipitate a layoff, but eventually may also increase the probability of remaining employed / or to allow adjustments of the position and avoid misunderstandings in the employment relationship .

Multiple Sclerosis Journal magazine has published a study that tries to shed light on some aspects of this issue, investigating the clinical situation of those who decided to communicate the disease and to what extent this communication relates to problems or adaptations of the position of those who remain employed . The study also examined the possible relationship between communication and the “invisible” symptoms of disease, psychiatric or cognitive.

The study included 199 people with MS group which was assessed only once and another was made an online tracking their employment situation. In addition to labor issues the type and duration of disease, EDSS, neuropsychological assessment were recorded, etc.

In the sample of analyzed individuals, almost three-quarters had communicated his illness at work. The possible impact of communication in layoffs is not considered, since the analysis was performed only on people working at the time. No significant differences in socioeconomic or employment status between those who reported or not the disease, but people who had done demonstrating face more problems with their work, more need for adaptations and also worked more hours per week were found. This latter observation suggests that communication can be necessary when it comes to face a more demanding job for purely adaptive mechanism.

The study found no influence between cognitive problems and the decision to communicate or not the disease, but if there is objectified relationship between communication and level of disability. The survey data imply that people are reluctant to communicate Multiple Sclerosis sufferers once it becomes obvious to others who have a neurological problem, fundamentally altering in ambulation.

No relationship between communication and other variables such as income, age, education or duration of disease was found. Who if they reported having a history of time working for the same employer, suggesting that personal connection between worker and employer is an important factor in the decision.

The study authors note that in all cases, people who reported the disease had positive results, and although the results are preliminary, they justify that early communication could help keep the job, but only if communication it follows appropriate subsequent adjustments.

Original source:In-pacient.es

L’Esclerosi Múltiple es diagnostica sovint entre la tercera i quarta dècada de la vida, per això no és estrany que en ocasions interfereixi amb el desenvolupament de la carrera professional i que pugui portar a la desocupació. Alguns estudis afirmen que als 5 anys del diagnòstic la meitat de les persones ha abandonat la feina, però a part dels beneficis econòmics obvis del manteniment de l’ocupació, l’activitat laboral millora la salut a llarg termini i la qualitat de vida.

En moltes ocasions no és tant el grau de discapacitat la causa primària de la sortida de la feina, si no el mal control dels símptomes. En aquest sentit sembla clar que la possibilitat d’adaptació del lloc de treball i el nivell de recursos socioeconòmics són els factors predictius més importants del manteniment de l’ocupació.

En aquest punt es planteja una disjuntiva molt important: La comunicació del patiment de la malaltia a l’ocupador pot precipitar un acomiadament, però a la llarga també pot augmentar la probabilitat de romandre emprada / o en permetre adaptacions del lloc i evitar malentesos en la relació laboral .

La revista Multiple Sclerosis Journal ha publicat un estudi que tracta de donar llum a alguns aspectes d’aquest tema, indagant en la situació clínica dels que van decidir comunicar la malaltia i en quina mesura aquesta comunicació es relaciona amb problemes o adaptacions del lloc de qui romanen empleats . L’estudi també va analitzar la possible relació entre la comunicació i els “símptomes invisibles” de la malaltia, psiquiàtrics o cognitius.

L’estudi va incloure a 199 persones amb EM un grup de les quals es va valorar una única vegada ia un altre se se li va fer un seguiment en línia de la seva situació laboral. A més dels aspectes laborals es van registrar el tipus i durada de la malaltia, EDSS, valoració neuropsicològica, etc.

A la mostra de persones analitzades, gairebé les tres quartes parts havien comunicat la seva malaltia en el treball. El possible impacte de la comunicació en acomiadaments no es contempla, ja que l’anàlisi es va realitzar exclusivament sobre persones treballant en aquest moment. No es van trobar diferències significatives en nivell socioeconòmic o laboral entre els que van comunicar o no la malaltia, però les persones que l’havien fet manifestaven enfrontar-se a més problemes amb el seu treball, més necessitat d’adaptacions i també treballaven més hores setmanals. Aquesta última observació suggereix que la comunicació pot fer-se necessària quan es tracta d’afrontar un treball més exigent per un mecanisme purament adaptatiu.

L’estudi no va trobar cap influència entre problemes cognitius i la decisió de comunicar o no la malaltia, però si va objectivar que hi ha relació entre la comunicació i el nivell de discapacitat. Les dades de l’estudi impliquen que les persones es decideixen a comunicar que pateixen Esclerosi Múltiple una vegada que es fa obvi per als altres que tenen un problema neurològic, fonamentalment l’alteració en la deambulació.

No es van trobar relacions entre la comunicació i altres variables com nivell d’ingressos, edat, educació o durada de la malaltia. Els que si van comunicar tenien un historial de més temps treballant per al mateix ocupador, el que suggereix que la connexió personal entre treballador i ocupador és un factor important en la decisió.

Els autors de l’estudi assenyalen que en tots els casos, les persones que van comunicar la malaltia van obtenir resultats positius, i que tot i que els resultats són preliminars, aquests justifiquen que una comunicació precoç podria ajudar a mantenir la feina, però només si la comunicació se segueix d’adaptacions posteriors adequades.

Font original:In-pacient.es