Calor y frío: los efectos de la temperatura en la Esclerosis Múltiple

Un gran número de personas con esclerosis múltiple se ven afectadas por el calor y el frío

 

El calor y el frío no afectan a todos por igual, tampoco cuando tienes Esclerosis Múltiple (EM). Muchas personas con EM son sensibles a los extremos de temperatura – el 50% dicen tener sensibilidad al calor -, y sentir que algunos de sus síntomas empeoran cuando están sometidas a altas o bajas temperaturas.

Esta ficha técnica, de Multiple Sclerosis Society en Inglaterra, analiza los efectos que la temperatura puede tener en las personas afectadas por la EM e incluye algunos consejos prácticos tanto para mantenerse fresco como caliente.

 

MUCHO CALOR

En condiciones de mucho calor, podemos notar cambios en cómo nos sentimos, como dificultades en el equilibrio, debilidad, fatiga, o alteraciones en la visión o sensaciones físicas.

Todos estos son efectos comunes del calor. Pero se trata de una cuestión personal. A algunas personas les puede costar más concentrarse, o pueden notar que les afecta a sus reflejos.

 

El fenómeno de Uhthoff

El efecto de la temperatura se define a menudo como el fenómeno de Uhthoff, que debe su nombre al Dr. Wilhelm Uhthoff, que fue quien lo describió por primera vez en 1890.

El Dr. Uhthoff fue un neuro-oftalmólogo alemán, que se dio cuenta de que los síntomas de las personas con neuritis óptica empeoraban cuando hacían ejercicio físico. Su nombre todavía está asociado a los cambios temporales en los síntomas debidos al calor.

 

 

¿CUÁLES SON LOS EFECTOS A LARGO PLAZO?

No hay evidencia de que el aumento de la temperatura corporal derive en daños a largo plazo.

Los síntomas suelen revertir a sus niveles habituales, a menudo en menos de una hora, a medida que el cuerpo se enfría.

Algunas personas se notan más cansadas de lo habitual durante varias horas, o incluso días, después de un acaloramiento excesivo, aunque la recuperación puede ser más rápida.

Sin embargo, es importante comprobar que no haya ninguna otra razón que pueda ser la causante del incremento de los síntomas, tales como una infección o algún otro proceso relacionado.

 

EL CLIMA

Los síntomas relacionados con el calor o el ejercicio pueden ser producidos por la actividad física, tomar el sol, baños calientes, emociones fuertes, fiebre u otros factores asociados a un aumento de la temperatura corporal, como una infección.

Las personas con EM son más sensibles a los ambientes calurosos y tienen dificultades en climas más cálidos que las personas sin EM. Pero, incluso en un clima más fresco, tomar una ducha caliente o incluso utilizar un secador de pelo puede suponer a veces un problema.

El tipo de EM puede influir también, ya que algunos estudios muestran que las personas con EMRR podrían tener temperaturas corporales ligeramente más altas en comparación con las personas con EM progresiva o las que no tienen EM.

Para las mujeres con EM, los cambios en los niveles hormonales, como ocurre durante el ciclo menstrual y la menopausia, pueden causar cambios en la temperatura corporal. Justo antes y durante un ciclo, la temperatura corporal central aumenta un poco, y esto puede empeorar, a veces, los síntomas de la EM.

 

Ejercicio físico

El ejercicio físico es importante para la salud general. Si el calor te afecta, es posible que quieras cambiar el tipo de ejercicio que habías elegido. El ejercicio de resistencia (usando nuestro propio peso corporal, pesas o máquinas) no agrava tanto los síntomas como el ejercicio cardiovascular (aumento de la frecuencia respiratoria y cardíaca durante un periodo de tiempo prolongado, como bicicleta o correr).

Es recomendable hacer ejercicio en un lugar con aire acondicionado o probar diferentes maneras de refrescarse antes, durante y después del ejercicio. Pero no debe ser un motivo para dejar de hacer ejercicio por completo (para más información, ver más adelante «¿Cómo puedo mantenerme fresco?»).

Tu médico de cabecera, responsable de enfermería, fisioterapeuta o terapeuta ocupacional podrá asesorarte sobre la práctica de ejercicio y mantenerse fresco. 

 

¿CUÁNDO HABLAMOS DE DEMASIADO CALOR?

La temperatura «normal» es de unos 37 °C, varía ligeramente de una persona a otra. Si el calor representa un problema, una pequeña desviación en la temperatura basal del cuerpo puede ser suficiente para provocar un efecto en los síntomas.

Hay estudios que demuestran que el incremento de la temperatura corporal de solo 0,5 °C puede afectar en cómo nos sentimos. Algunas personas utilizan un termómetro para comprobar su temperatura corporal, aunque mucha gente cree que lo más práctico es escuchar su cuerpo y encontrar maneras de refrescarse si se siente demasiado acalorada (ver más adelante «¿Cómo puedo mantenerme fresco?»).

 

¿POR QUÉ MIS SÍNTOMAS EMPEORAN CON EL CALOR Y EL FRÍO?

Parece ser que las temperaturas elevadas dificultan que las fibras nerviosas funcionen correctamente. Cuando las fibras, o su capa protectora externa (mielina), ya han sido dañadas por la EM son mucho más sensibles a los efectos del calor. Algunos estudios sugieren que las personas con EM recurrente presentan una temperatura corporal más elevada en comparación con las personas con EM progresiva.

En el cerebro y en la médula espinal, los mensajes pasan a través de las fibras nerviosas, controlando todas las partes del cuerpo. Estos mensajes se transmiten como impulsos eléctricos.

Cuando hace demasiado calor, cuesta mucho más que los mensajes viajen a lo largo de los nervios. Por tanto, en un nervio en el que los mensajes ya circulaban lentamente, la transmisión podría verse muy dificultada. Esto hace que los síntomas de la EM empeoren, hasta que las fibras nerviosas se enfrían de nuevo.

 

¿CÓMO PUEDO MANTENERME FRESCO?

A continuación, algunas ideas sencillas y económicas para mantenerse fresco:

  • Beber bebidas frías
  • Chupar cubitos de hielo
  • Tomar baños fríos (empezar con agua caliente o ligeramente caliente, e ir disminuyendo la temperatura gradualmente para evitar un choque térmico)
  • Abrir una ventana o sentarse frente a un ventilador

Algunas personas utilizan prendas especiales para refrigerar el cuerpo, a menudo en forma de chaleco o corbatas refrigerantes. Este tipo de ropa puede ser pasiva o activa. Las piezas pasivas, como las corbatas refrigerantes, utilizan la evaporación o packs de hielo para refrescarse. Las activas utilizan refrigerantes circulantes, como los de una nevera, y precisan de una fuente de energía para funcionar.

No es necesario llevar siempre estas piezas, sólo cuando sea preciso. Por ejemplo, si el calor es un inconveniente a la hora de comer, se puede intentar utilizar una durante las comidas.

Es recomendable también, antes de comprar una, consultarlo con el equipo de enfermería, ya que tal vez podrá asesorar sobre qué tipo de ropa puede ser la más conveniente.

A veces la EM altera la forma en qué la persona siente el frío y el calor en la piel. Por lo que es importante, por ejemplo, que los pacs de hielo no estén en contacto directo con la piel.

 

De vacaciones, o cuando el ambiente en casa es demasiado caluroso, se pueden intentar varias cosas para mantenerse fresco:

  • Evitar entornos cálidos, tales como cocinas o salas muy soleadas.
  • Evitar viajes largos en coche, a no ser que se disponga de aire acondicionado
  • Utilizar ropa ancha y de tonos claros
  • Proteger la cabeza del sol
  • Evitar la luz del sol directa (sentarse a la sombra)
  • Mantener las cortinas o persianas cerradas durante el día, para evitar la acumulación de calor
  • Buscar hoteles, cafeterías y restaurantes con aire acondicionado
  • Aumentar la ingesta de líquidos (bebidas frías)
  • Tener a mano un abanico o ventilador cerca
  • Humedecer la ropa con un spray de agua
  • Refrescar las muñecas con muñequeras frías
  • Utilizar ropa refrigerante
  • Probar ropa con propiedades «térmicas», que eliminan la humedad de la piel y que, por medio de la evaporación, ayudan a mantener la temperatura estable
  • Utilizar cojines refrescantes por los pies, durante el día, o para dormir por la noche

 

DEMASIADO FRÍO

Es menos común que con el calor, pero para algunas personas el frío es un problema, ya que empeora sus síntomas sensoriales o de movilidad. Incluso algunas personas, a quienes habitualmente afecta más el calor, pueden notar sus músculos más rígidos con el frío. Las bajas temperaturas pueden provocar espasmos o una sensación de opresión en los músculos.

Del mismo modo que con el calor, estos cambios suelen ser temporales: si se consigue una temperatura confortable, estos efectos deberían desaparecer.

La EM podría provocar que los vasos sanguíneos se vuelvan exageradamente susceptibles. No se ha investigado suficientemente sobre los efectos del frío en los síntomas de la EM, y no se sabe con certeza por qué pasa. Pero sean cuales sean las causas, para algunas personas mantenerse caliente es más importante que mantenerse frío.

 

El fenómeno de Raynaud

Algunas personas creen que el frío puede hacer que sus síntomas empeoren. Los médicos no saben exactamente por qué, pero la EM podría provocar que los vasos sanguíneos de manos y pies presenten una susceptibilidad exagerada a las temperaturas frías o al estrés.

El fenómeno de Raynaud ocurre cuando los dedos de las manos y de los pies pierden calor y, en casos extremos, cambian de color a blanco, luego azul y finalmente a rojo, a medida que vuelve a circular el flujo sanguíneo.

También se puede sentir sensación de entumecimiento, dolor o agujetas.

Estos síntomas, que no son exclusivos de las personas con EM, pueden durar desde pocos minutos hasta varias horas.

Esto ocurre cuando los vasos sanguíneos pequeños de debajo de la piel sufren un espasmo, ralentizando el suministro de sangre necesario para preservar la temperatura corporal central.

Otras partes del cuerpo que pueden verse afectadas por el fenómeno de Raynaud son: las orejas, la nariz, los pezones y los labios.

 

MANTENERME CALIENTE

Nuestros cuerpos pueden generar calor mediante la actividad física, por lo que puede ser más difícil mantenerse caliente si la movilidad se ve afectada. Por supuesto, la ropa puede ayudar a mantener el calor, así como las bolsas de agua caliente o los guantes. Pero la EM a veces cambia la forma en qué una persona experimenta las sensaciones dérmicas de frío y calor. Por lo tanto, es importante que, por ejemplo, una bolsa de agua caliente no esté demasiado caliente y no esté en contacto directo con la piel, ya que podría producir ampollas o quemaduras.

Algunas personas se encuentran incómodos con la ropa ajustada, que les puede provocar espasmos musculares. A pesar de que otras, que tienen temblores, consideran que la ropa ajustada les ayuda a mitigar estos síntomas. Por eso, una solución útil podría ser utilizar varias capas de ropa más ligera.

Podemos perder calor por cualquier parte de nuestro cuerpo, así que los sombreros, los calcetines gruesos y las botas forradas son muy buenas soluciones para mantener el calor. Las comidas y las bebidas calientes frecuentes también pueden ayudarnos a calentar el cuerpo.

 


 

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