«Por primera vez podemos tener un medicamento que prevenga el daño en el cerebro»

El doctor Pablo Villoslada, jefe de Neurología del Hospital del Mar y director del Comité Científico de GAEM, comparte en esta entrevista los avances en la lucha contra la esclerosis múltiple. Destaca el prometedor fármaco OCS-05, que ha demostrado reducir el daño neuronal en pacientes con neuritis óptica, logrando una mejora significativa en la visión. Un avance muy prometedor para el tratamiento de la esclerosis múltiple.
También expone su proyecto de estimulación eléctrica para recuperar movilidad en los brazos en pacientes con esclerosis múltiple, combinando fisioterapia y descargas eléctricas muy suaves. Además, reflexiona sobre la necesidad de mayor inversión y apoyo social a la ciencia. Concluye alentando la colaboración en proyectos de la Fundación GAEM para acelerar el desarrollo de tratamientos innovadores.

 

Avance prometedor

Un nuevo fármaco en desarrollo podría marcar un antes y un después en la lucha contra la esclerosis múltiple. Se trata del OCS-05, un compuesto con propiedades neuroprotectoras y neurorreparadoras, que ha demostrado resultados esperanzadores en pacientes con neuritis óptica.
Según Villoslada, es la primera vez que podríamos contar con un medicamento que previene el daño en el cerebro, a diferencia de los tratamientos actuales que se centran en evitar los brotes de inflamación provocados por la esclerosis múltiple. El OCS-05 reduce el daño neuronal en pacientes con brotes inflamatorios, protegiendo la mielina y los axones, y permitiendo una recuperación significativa de la función visual.

Los resultados del ensayo clínico en fase 2 del OCS-05 han sido contundentes: los pacientes tratados han experimentado una mejora del 40 % en la visión y una reducción de entre el 20 % y el 45 % en el daño a la retina.

Ahora, el equipo de investigación se prepara para afrontar la fase 3, el paso definitivo para que el fármaco pueda ser aprobado por las agencias reguladoras y puesto a disposición de los pacientes. “Si todo va bien, en menos de tres años podríamos tenerlo disponible en algunos países”, ha afirmado Villoslada.

 

Recuperar la movilidad

Además, el neurólogo ha presentado otro innovador proyecto de investigación: el uso de pequeñas descargas eléctricas en la médula espinal para ayudar a pacientes con esclerosis múltiple a recuperar la movilidad de brazos y manos. Esta técnica, combinada con terapia ocupacional, podría permitir a muchos afectados volver a realizar actividades cotidianas como sujetar un teléfono móvil o abrazar a un ser querido.

En GAEM, donde impulsamos estos proyectos, hemos iniciado una campaña de financiación para recaudar fondos y seguir avanzando en la investigación. “Si queremos que las cosas sucedan, tenemos que movernos”, concluye el doctor Villoslada.

 

Vocación por la investigación

La trayectoria del doctor Villoslada no es fruto del azar. Desde muy joven decidió dedicarse a la neurología con el objetivo de investigar y comprender mejor el funcionamiento del cerebro.
Su pasión por la esclerosis múltiple no solo proviene de su interés científico, sino también de una experiencia personal: su padre también padecía la enfermedad. Esto le impulsó a buscar tratamientos más efectivos y a viajar por todo el mundo para contribuir al progreso científico. “La investigación es dura, pero también apasionante. Lo haces por vocación, porque es casi tu hobby”, explica.

Con un mensaje claro sobre la importancia de la inversión en investigación, Villoslada advierte que la falta de recursos limita los avances y reivindica un cambio de mentalidad: “Si esperamos que lo hagan otros, siempre quedaremos en un segundo plano”.

La entrevista completa puede verse aquí.