¿El cerebro requiere de nutrientes especiales?

Ciertos nutrientes son particularmente importantes para la función cerebral durante el desarrollo fetal e infantil, así como en la vida adulta. Algunos estudios sugieren que las vitaminas B y los ácidos grasos esenciales pueden desempeñar un papel relevante en la prevención del deterioro cognitivo leve.

 

El cerebro es esencial para vivir una buena vida con la capacidad de percibir nuestro entorno (ver, escuchar, oler, saborear, sentir). Aunque el cerebro representa solo el 2% del peso corporal total (~ 1.4 kg en un adulto), este órgano vital utiliza aproximadamente el 20% del consumo total de energía corporal. Por consiguiente, la tasa metabólica cerebral es muy alta. En condiciones normales, el cerebro utiliza casi de forma exclusiva la glucosa como fuente de energía. Durante el ayuno a largo plazo, el cerebro también puede utilizar cuerpos cetónicos como el acetoacetato y el beta-hidroxibutirato, que son productos de degradación de los ácidos grasos.

 

Al igual que todos los demás tejidos del cuerpo, el cerebro es un órgano dinámico con cambios continuos en función de los estímulos a los que está expuesto y los nutrientes de que dispone. La mayoría de los 40 nutrientes esenciales conocidos para los humanos son cruciales, directa o indirectamente, porque muchos procesos metabólicos que tienen lugar en el cerebro también tienen lugar en otros tejidos del cuerpo. Ciertos nutrientes, como los ácidos grasos esenciales, la colina/betaína/vitaminas B, el yodo, el hierro, el retinol, la vitamina D y el suministro total de energía, son particularmente importantes para la función cerebral durante el desarrollo fetal e infantil.

 

Cerebro alto en grasas

Basándonos en su composición, es sorprendente que un alto contenido del cerebro sean lípidos (grasas). Aparte del 77% de agua, el 10-12% del cerebro es grasa. Esto hace que el cerebro sea el órgano del cuerpo más rico en lípidos, exceptuando el tejido adiposo. Cabe señalar que la fracción lipídica del cerebro contiene niveles muy altos de ácidos grasos esenciales omega-3 (eicosapetaenoic = EPA y docosapentaenoic = DHA) y omega-6 (ácido araquidónico, para abreviar = AA en la siguiente figura).

 

Figura 1. Composición de ácidos grasos del córtex frontal y prefrontal postmortem, de hombres (n = 15) y mujeres (n = 15) normales, de 29 a 45 años de edad, en el momento de la muerte por causa accidental. (De McNamara RK, Carlson SE: Papel de los ácidos grasos omega-3 en el desarrollo y la función del cerebro: posibles implicaciones en la patogénesis y la prevención de la psicopatología. Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids. 2006, 75, 329-49).

 

Ácidos grasos, importantes para el desarrollo del cerebro de los bebés

Varios estudios indican que el suministro de los ácidos grasos esenciales (nutrientes externos necesarios para la función celular normal), escasos en las dietas modernas, son importantes tanto para la composición como para la función (cognición) del cerebro en bebés normales y prematuros. Los pescados grasos y el aceite de hígado de bacalao son fuentes importantes de los ácidos grasos omega-3 marinos (EPA y DHA) y deberían incluirse en la dieta en cantidades por gramos (consultar las recomendaciones dietéticas en la web de Lifebrain).

 

NOTA: Los efectos del yodo y las vitaminas B en la función cerebral se tratarán en futuros boletines del proyecto Lifebrain.

 


 

Fuente original: Proyecto Lifebrain_Boletín noviembre 2018

Fundación GAEM colabora en el proyecto europeo Lifebrain, cuyo objetivo es identificar los factores determinantes de la salud cerebral en las diferentes etapas de la vida, y establecer una base sólida de conocimiento para comprender cómo se puede optimizar la salud mental y cognitiva a lo largo de la vida.