El ejercicio físico tiene un papel clave en la salud gracias a la neuroplasticidad cerebral

El ejercicio físico desencadena un proceso de neuroplasticidad cerebral adaptativa, clave para mejorar nuestras capacidades cognitivas

 

Los beneficios del ejercicio físico en la salud del cuerpo humano son ampliamente conocidos: permite mejorar nuestra capacidad respiratoria, fortalece el sistema inmune y promueve adaptaciones cardiovasculares. Sin embargo, no se conoce en detalle qué papel desempeña el ejercicio físico en la salud de nuestro cerebro o neuroplasticidad cerebral.

Uno de los principales elementos que permitieron el avance científico en el campo de la neurociencia fue la comprensión del concepto de neuroplasticidad. Ésta se define como la capacidad que tiene nuestro sistema nervioso de cambiar y adaptarse constantemente a los estímulos intrínsecos y extrínsecos, provocando un cambio tanto estructural como funcional en sí mismo y, en consecuencia, en sus conexiones neuronales.

Esta neuroplasticidad puede ser beneficiosa o adaptativa, de manera que estos cambios provocados permitan la mejora de la función cerebral, o bien puede ser desventajosa o desadaptativa, produciéndose una pérdida, disminución o alteración de la función.

El proceso de neuroplasticidad cerebral puede ocurrir durante el desarrollo, en respuesta al medio ambiente, en los procesos de aprendizaje o en respuesta a una enfermedad o tratamiento.

Una de las terapias más importantes que existen en la rehabilitación es el ejercicio terapéutico, una modalidad selectiva del ejercicio físico que ha demostrado recientemente fomentar ampliamente el proceso de neuroplasticidad cerebral.

Al realizar ejercicio físico se producen cambios en nuestro cerebro, tales como el aumento del flujo cerebral, del volumen de sangre en el cerebro y del número de vasos sanguíneos, proceso conocido con el nombre de angiogénesis. Estos cambios cerebrales provocan de forma subyacente un incremento de oxígeno y de glucosa en nuestro cerebro, una mayor aportación de nutrientes, se favorecen los procesos de crecimiento celular y se estimula la eliminación de desechos metabólicos.

Po tanto, el ejercicio físico provoca un proceso de neuroplasticidad adaptativa clave para la mejora de procesos cognitivos básicos como la atención, la percepción y la memoria, así como de procesos cognitivos avanzados como el aprendizaje.

Este artículo está basado en las investigaciones de la profesora Kirsten Hötting, neurofisióloga que realiza sus investigaciones en el campo de la fisiología biológica, la fisiología experimental y la ciencia cognitiva en la Universidad de Hamburgo (Alemania).

 


 

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