La genética del envejecimiento

La genética afecta al proceso natural del envejecimiento

Muchas enfermedades tienen un componente hereditario. Esto significa que ciertos individuos tienen mayor riesgo de padecerlas que la población general. Dependerá de su herencia genética. De esta manera, conocer qué genes son más proclives a desencadenar determinados procesos del envejecimiento resulta muy útil para diagnosticar, prevenir y tratar dichas enfermedades. Se trata de estudiar la genética del envejecimiento.

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El envejecimiento es un proceso natural que ocurre en todos los seres vivos. Se caracteriza por una reducción en el número de células en múltiples órganos y por una disminución de algunas funciones motoras y cerebrales. Esto aumenta el riesgo de padecer enfermedades relacionadas con la edad, como el Alzheimer, cáncer, infarto, osteoporosis o enfermedades cardiovasculares.

Para determinar qué trazos genéticos son indicadores de futuras enfermedades, es necesario analizar grandes grupos de población; y comparar a personas con diversos genes y como evolucionan a lo largo del tiempo. Por ejemplo, una investigación que ha contado con 20.000 participantes de entre 51 y 61 años, que han sido monitorizados durante 18 años; buscando relaciones entre su estado de salud y la edad de defunción de sus padres. Los resultados demostraron que la incidencia de cáncer entre los participantes era menor en los casos en que sus padres habían fallecido con mayor edad.

En otro estudio con 10.000 participantes, se comprobó como las personas que vivían más años tenían menor cantidad de un marcador genético que estaba presente en altas dosis en aquellas personas que habían fallecido antes que la media. Este mismo marcador parece indicar también la aparición de Alzheimer y de enfermedades cardiovasculares.

Otro de los efectos del envejecimiento es la pérdida de facultades cognitivas, aunque no haya indicios de demencia. Para conocer como funciona este aspecto del envejecimiento se necesita más investigación, ya que a día de hoy todavía se desconoce exactamente su desarrollo. Gracias a la investigación podremos conocer como envejecemos y diseñar tratamientos y recomendaciones para hacerlo de forma saludable.

 

Fuente: Lifebrain. Imagen: Stéphan Juban.