Ponvory (ponesimod) aprobado en Estados Unidos para adultos con formas recurrentes de esclerosis múltiple

La FDA (Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos) ha aprobado Ponvory (ponesimod) como tratamiento oral para adultos con formas recurrentes de esclerosis múltiple. Ponvory, desarrollado por Janssen, funciona modulando la señalización de esfingosina-1-fosfato (S1P). Se cree que esto «atrapa» las células inmunes en los ganglios linfáticos, por lo que no pueden ingresar al sistema nervioso y causar una inflamación dañina.

¿Qué es la esclerosis múltiple secundaria progresiva?

La esclerosis múltiple secundaria progresiva (EMSP) es considerada una evolución de la esclerosis múltiple remitente recurrente. Entre un 30% y un 50% de los afectados de EMRR desarrollan la forma secundaria progresiva al cabo de unos 10 años del primer diagnóstico de esclerosis múltiple remitente recurrente. Dependiendo de la edad de diagnóstico, esto suele suponer que la EMSP aparece entre los 35 y 45 años.

La característica principal de la esclerosis múltiple secundaria progresiva es que los síntomas de la enfermedad empeoran en los períodos en los que no hay brotes. Es decir, la discapacidad avanza mayoritariamente en los brotes, pero también en los periodos de estabilidad.

¿Qué es la esclerosis múltiple remitente recurrente?

La esclerosis múltiple remitente recurrente és la forma mas frecuente de este desorden neurológico, afectando el 80% de enfermos La esclerosis múltiple remitente recurrente (EMRR) afecta a más del 80% de personas diagnosticadas de esclerosis múltiple, siendo la forma más común en la que se presenta esta enfermedad neurológica, hoy por hoy incurable. La EMRR se caracteriza por que los síntomas (dificultades cognitivas, pérdida de memoria, falta de equilibrio, problemas de visión, fatiga y espasticidad) aparecen en períodos concretos, en lo que se conoce como brotes. Estos brotes pueden durar días, semanas o incluso meses. Una vez pasado el brote, se recuperan la mayoría de funciones habituales, aunque pueden quedar ciertas secuelas neurológicas. En las fases iniciales de la enfermedad puede no haber síntomas, pero las lesiones en el sistema nervioso central ya se están produciendo. Actualmente, es difícil predecir el número y la severidad de los brotes que una persona afectada experimentará a lo largo de su vida. Se estima que los pacientes no tratados suelen tener dos brotes al año; un número elevado de brotes es considerado como un indicador negativo del avance de la enfermedad. Herramientas de diagnóstico como los biomarcadores podrían ayudar a pronosticar la evolución de la EMRR. Los tratamientos para la EMRR permiten reducir el número de brotes en el tiempo, así como disminuir los efectos cuando estos se producen. Sin embargo, no permiten recuperar las facultades que se pierden después de un brote; por lo que no curan la enfermedad, y pueden tener algunos efectos secundarios. Una detección precoz de la enfermedad es fundamental para iniciar el tratamiento rápidamente y disminuir los daños que provoca la esclerosis múltiple en el sistema nervioso central. La esclerosis múltiple remitente recurrente es el tipo de EM que cuenta con un mayor número de tratamientos disponibles, también denominados tratamientos modificadores de la enfermedad (DMT por sus siglas en inglés). Antes de decantarse por cualquier medicamento, se debe consultar con el neurólogo, que podrá indicarle cuál es el más adecuado. Fundación GAEM impulsa la innovación biomédica para encontrar una cura para la esclerosis múltiple y mejorar la vida de más de 55.000 personas en España. Apoya su labor de investigación y sensibilización sobre esta enfermedad que no tiene cura. Existen diversos tratamientos para la EMRR, con distintos métodos de dispensación y diferentes efectos secundarios Los interferones fueron los primeros medicamentos descubiertos para reducir el número de brotes, y aún se utilizan hoy en día. Otro tratamiento, inyectable como los interferones, es el acetato de glatiramer, que puede bloquear los ataques del sistema inmunitario a la mielina. También existen medicamentos orales, que se suelen tomar una vez al día. Tanto Fingolimod como Teriflunomida reducen el riesgo de brotes, pero este último no debe tomarse por mujeres embarazadas ya es nocivo para el feto en desarrollo. Por su parte, Suponimod puede reducir el número de brotes y retrasar el avance a esclerosis múltiple secundaria progresiva; se trata un medicamento que también sirve para esta forma avanzada de esclerosis múltiple. Por último, se conocen cuatro tratamientos de infusión, que deben ser dispensados por un profesional. Ocrelizumab reduce el número de caídas en la EMRR y frena el empeoramiento en la esclerosis múltiple primaria progresiva. Natalizumab bloquea las células nocivas en el torrente nervioso, mientras que Alemtuzumab reduce el número de glóbulos blancos. En la actualidad se estima que hasta un 80% de personas diagnosticadas de EMRR pueden evolucionar en el plazo de 25 años a la modalidad de esclerosis múltiple secundaria progresiva, estadio en el que se producirían daños neuronales no solamente durante los brotes, sino también durante los períodos intermedios.   Fuentes: Clínica Mayo, Esclerosis Múltiple España, Observatorio Esclerosis Múltiple y Sociedad Española de Neurología.

La ansiedad aumenta el riesgo de rebrote en esclerosis múltiple remitente recurrente

La esclerosis múltiple remitente recurrente (EMRR) es el tipo más habitual de esta enfermedad neurodegenerativa. En la EMRR la enfermedad avanza a través de los brotes, períodos de en los que aparecen nuevos síntomas de la enfermedad. Para reducir el número de brotes existen diversos tratamientos modificadores de la enfermedad. Sin embargo, un reciente estudio ha relacionado la ansiedad en la esclerosis múltiple con un mayor riesgo de padecer brotes. 

Gilenya reduce la discapacidad a largo plazo en esclerosis múltiple remitente recurrente

Las personas con esclerosis múltiple remitente recurrente tratadas con Gilenya (fingolimod) durante ocho años o más experimentan un menor avance de la discapacidad provocada por la enfermedad. El estudio, publicado en la revista Multiple Sclerosis Journal – Experimental, Translational and Clinical, ha observado una progresión inferior de la discapacidad en personas que han tomado el medicamento durante un largo período de tiempo.

Los riesgos de fumar con esclerosis múltiple

El tabaco puede acelerar el avance de la esclerosis múltiple e incluso reducir la efectividad de la medicación Fumar tiene multitud de efectos perjudiciales para la salud de las personas, y especialmente para aquellas afectadas de esclerosis múltiple. Si bien aún se desconoce el origen de la esclerosis múltiple, sí que se reconoce que existen dos factores que provocan su desarrollo. El primer factor de riesgo es genético, ya que personas con casos de esclerosis múltiple en la familia son más propensas de ser diagnosticadas con EM. El segundo tiene que ver con factores externos y ambientales, como el tabaco. La gran mayoría de estudios demuestran que fumar con esclerosis múltiple conlleva efectos negativos tanto para la salud general del afectado como para el avance de la enfermedad. Estos estudios apuntan a que los fumadores con esclerosis múltiple presentan mayores niveles de discapacidad que aquellos no fumadores. Además, el tabaco acelera la evolución de la enfermedad, de remitente recurrente a secundaria progresiva. Cada año fumando puede acelerar hasta un 4,7 % en comparación con afectados no fumadores. Las personas fumadoras con esclerosis múltiple también suelen mostrar un mayor nivel de atrofia cerebral en las resonancias magnéticas. Uno de los efectos más perjudiciales la reducción de la efectividad de la medicación. Sin embargo, los resultados de los estudios indican que los efectos del tabaco afectan de manera diferente según el tipo de esclerosis múltiple. Así, las personas con EM primaria progresiva no muestran un empeoramiento de la enfermedad debido al tabaco. Esto podría significar que el tabaco tiene un efecto inflamatorio en el sistema nervioso, lo que afecta a la evolución de la esclerosis múltiple remitente recurrente y su posterior progresión a la secundaria progresiva. Pese a los numerosos estudios acerca de la influencia del tabaco en la esclerosis múltiple, aún existen varios interrogantes sobre como afecta de manera concreta. En un estudio realizado en Noruega, por ejemplo, se demostró que la nicotina, aislada de los compuestos tóxicos del tabaco, puede ayudar a reducir los síntomas de la esclerosis múltiple. Una mayor inversión en investigación es necesaria para conocer con exactitud estos resultados.   Fuente: Smoking and disability progression in multiple sclerosis.

Masitinib, un nuevo compuesto que podría reducir el avance de la EM

Los resultados de la fase clínica 2b en pacientes con esclerosis múltiple primaria progresiva y secundaria progresiva muestran la eficacia de Masitinib. Este nuevo tratamiento, que busca ralentizar el avance de la esclerosis múltiple primaria progresiva y secundaria progresiva, inhibe la actividad de ciertas células del sistema inmunológico, concretamente los mastocitos, las microglías y los macrófagos.

El deterioro cognitivo en la esclerosis múltiple

as estadísticas muestran que dos tercios de los afectados de esclerosis múltiple sufren algún tipo de deterioro en las funciones cognitivas, como pérdida de memoria o dificultades para procesar información. Con el avance de la esclerosis múltiple a lo largo del tiempo, estas afectaciones a las capacidades cognitivas suelen empeorar, pero un grupo de investigadores ha demostrado que pueden mantenerse intactas.