¿Qué es la esclerosis múltiple remitente recurrente?

La esclerosis múltiple remitente recurrente és la forma mas frecuente de este desorden neurológico, afectando el 80% de enfermos La esclerosis múltiple remitente recurrente (EMRR) afecta a más del 80% de personas diagnosticadas de esclerosis múltiple, siendo la forma más común en la que se presenta esta enfermedad neurológica, hoy por hoy incurable. La EMRR se caracteriza por que los síntomas (dificultades cognitivas, pérdida de memoria, falta de equilibrio, problemas de visión, fatiga y espasticidad) aparecen en períodos concretos, en lo que se conoce como brotes. Estos brotes pueden durar días, semanas o incluso meses. Una vez pasado el brote, se recuperan la mayoría de funciones habituales, aunque pueden quedar ciertas secuelas neurológicas. En las fases iniciales de la enfermedad puede no haber síntomas, pero las lesiones en el sistema nervioso central ya se están produciendo. Actualmente, es difícil predecir el número y la severidad de los brotes que una persona afectada experimentará a lo largo de su vida. Se estima que los pacientes no tratados suelen tener dos brotes al año; un número elevado de brotes es considerado como un indicador negativo del avance de la enfermedad. Herramientas de diagnóstico como los biomarcadores podrían ayudar a pronosticar la evolución de la EMRR. Los tratamientos para la EMRR permiten reducir el número de brotes en el tiempo, así como disminuir los efectos cuando estos se producen. Sin embargo, no permiten recuperar las facultades que se pierden después de un brote; por lo que no curan la enfermedad, y pueden tener algunos efectos secundarios. Una detección precoz de la enfermedad es fundamental para iniciar el tratamiento rápidamente y disminuir los daños que provoca la esclerosis múltiple en el sistema nervioso central. La esclerosis múltiple remitente recurrente es el tipo de EM que cuenta con un mayor número de tratamientos disponibles, también denominados tratamientos modificadores de la enfermedad (DMT por sus siglas en inglés). Antes de decantarse por cualquier medicamento, se debe consultar con el neurólogo, que podrá indicarle cuál es el más adecuado. Fundación GAEM impulsa la innovación biomédica para encontrar una cura para la esclerosis múltiple y mejorar la vida de más de 55.000 personas en España. Apoya su labor de investigación y sensibilización sobre esta enfermedad que no tiene cura. Existen diversos tratamientos para la EMRR, con distintos métodos de dispensación y diferentes efectos secundarios Los interferones fueron los primeros medicamentos descubiertos para reducir el número de brotes, y aún se utilizan hoy en día. Otro tratamiento, inyectable como los interferones, es el acetato de glatiramer, que puede bloquear los ataques del sistema inmunitario a la mielina. También existen medicamentos orales, que se suelen tomar una vez al día. Tanto Fingolimod como Teriflunomida reducen el riesgo de brotes, pero este último no debe tomarse por mujeres embarazadas ya es nocivo para el feto en desarrollo. Por su parte, Suponimod puede reducir el número de brotes y retrasar el avance a esclerosis múltiple secundaria progresiva; se trata un medicamento que también sirve para esta forma avanzada de esclerosis múltiple. Por último, se conocen cuatro tratamientos de infusión, que deben ser dispensados por un profesional. Ocrelizumab reduce el número de caídas en la EMRR y frena el empeoramiento en la esclerosis múltiple primaria progresiva. Natalizumab bloquea las células nocivas en el torrente nervioso, mientras que Alemtuzumab reduce el número de glóbulos blancos. En la actualidad se estima que hasta un 80% de personas diagnosticadas de EMRR pueden evolucionar en el plazo de 25 años a la modalidad de esclerosis múltiple secundaria progresiva, estadio en el que se producirían daños neuronales no solamente durante los brotes, sino también durante los períodos intermedios.   Fuentes: Clínica Mayo, Esclerosis Múltiple España, Observatorio Esclerosis Múltiple y Sociedad Española de Neurología.