Tipos de esclerosis múltiple

Cuando hablamos de esclerosis múltiple, nos referimos a una enfermedad que no se manifiesta de la misma manera en todos las personas. Algunos pacientes la experimentan en forma de brotes impredecibles seguidos de períodos de mejoría, mientras que en otros la enfermedad avanza de manera continua sin estos periodos de remisión. Para entender mejor sus manifestaciones, se han clasificado en diferentes categorías, dividiendo la enfermedad en dos grandes grupos: esclerosis múltiple en brotes y esclerosis múltiple progresiva.

Esclerosis Múltiple en brotes: EM Remitente-Recurrente (EMRR)

Este es el tipo más frecuente de esclerosis múltiple y afecta aproximadamente al 85% de los pacientes en el momento del diagnóstico. Se caracteriza por la aparición de brotes, episodios en los que los síntomas aparecen repentinamente y pueden durar días o semanas. Seguidamente, el paciente entra en una fase de remisión, en la que los síntomas mejoran o incluso desaparecen.
Los síntomas durante los brotes pueden incluir visión borrosa, debilidad muscular, problemas de equilibrio y fatiga; aunque entre brotes los pacientes pueden sentirse bien. Sin tratamiento, cerca del 50% de los casos evolucionan a esclerosis múltiple secundaria progresiva (EMSP) en unos 20 años.

Esclerosis Múltiple Progresiva: cuando la enfermedad avanza sin remisión

La esclerosis múltiple progresiva se divide en dos subtipos, según su evolución:

  • Esclerosis Múltiple Secundaria Progresiva (EMSP)

Muchos pacientes con EMRR eventualmente desarrollan EMSP, una fase en la que la enfermedad avanza de forma constante, con menos brotes y sin períodos de recuperación completos. Entre los factores de riesgo que aumentan la posibilidad de progresión están: un diagnóstico tardío, ser hombre y haber tenido brotes frecuentes al inicio. Gracias a los avances médicos, existen tratamientos que pueden frenar o ralentizar la progresión.

 

  • Esclerosis Múltiple Primaria Progresiva (EMPP)
    Desde el inicio, la EMPP se caracteriza por un deterioro gradual de las funciones sin periodos de brotes y remisión. Los síntomas empeoran con el tiempo e incluyen dificultad para caminar, rigidez muscular, fatiga severa y problemas cognitivos. Afecta por igual a hombres y mujeres y suele manifestarse en personas mayores de 40 años. Aunque no hay cura, existen terapias que ayudan a ralentizar su avance y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Cada tipo de esclerosis múltiple tiene su propia evolución, pero los avances médicos han mejorado el manejo de la enfermedad. La clave es mantenerse informado y seguir un tratamiento adecuado para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.