TRATAMIENTOS DE LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

Revisión de los principales tratamientos de la esclerosis múltiple

 

En la Esclerosis Múltiple se produce una alteración en la regulación de la respuesta del Sistema Inmunitario del paciente, en la que células inmunitarias hiperactivadas llegan al Sistema Nervioso Central.  Aquí, desencadenan una reacción inflamatoria, atacan y destruyen la mielina, y dañan las células que la producen, los oligodendrocitos.

En consecuencia, el buen funcionamiento del sistema nervioso central se ve alterado, generándose disfunciones motoras y cognitivas que pueden traducirse en un amplio abanico de síntomas, según la persona y tipo de esclerosis múltiple.

Hoy por hoy no existe ningún tratamiento curativo para la esclerosis múltiple. Las terapias disponibles están dirigidas a modificar la evolución de la enfermedad y a paliar sus síntomas, controlando los episodios de neuroinflamación, pero no la neurodegeneración. Ésta es una de las razones fundamentales por la que apenas existen opciones terapéuticas para personas con formas progresivas de esclerosis múltiple.

El tratamiento de los síntomas asociados se ha abordado desde dos prismas diferentes, necesarios y complementarios:

  • el farmacológico, para intentar modificar el curso de la enfermedad,
  • y el rehabilitador, dirigido a preservar y conservar la funcionalidad en la vida diaria.

En este documento resumimos el abordaje farmacológico, concretamente las terapias actualmente disponibles, y las nuevas estrategias terapéuticas en curso de investigación.

 

TERAPIAS FARMACOLÓGICAS ACTUALES

Los tratamientos comercializados están enfocados a dos estados de la EM:

a) El tratamiento de los brotes

Los brotes o recaídas son tratados con corticoides o corticosteroides, que por sus propiedades antiinflamatorias pueden reducir su duración y gravedad. Los corticoides son una variedad de hormonas del grupo de los esteroides (producida por la corteza de las glándulas suprarrenales) y sus derivados.

Los corticoides tienen efectos en un gran número de mecanismos fisiológicos del organismo, incluyendo aquellos que regulan el sistema inmunitario. Especialmente, tienen una acción antiinflamatoria y antialérgica. Además, mantienen la concentración de azúcar en la sangre, la presión arterial y la fuerza muscular, y colaboran en el equilibrio electrolítico, entre sales y agua.

Una de sus propiedades principales es detener el desarrollo de determinadas reacciones inmunitarias de lucha contra una infección.

Tienen efectos secundarios, algunos menos que otros, y pueden provocar problemas intestinales, estomacales y digestivos. Sus efectos terapéuticos son transitorios, y una vez suspendida la medicación, el proceso patológico puede reaparecer, por lo que siempre se disminuye paulatinamente su administración, para que no aparezcan nuevamente los síntomas.

 

b) Los tratamientos modificadores de la enfermedad

La Inmunoterapia ha sido hasta ahora la principal estrategia terapéutica para luchar contra la esclerosis múltiple.

Los fármacos inmunomoduladores o inmunosupresores permiten controlar la respuesta autoinmunitaria y la inflamación mediante la actuación sobre las células responsables del sistema inmunitario y del sistema nervioso central. De esta forma ayudan a disminuir la neurodegeneración asociada a la esclerosis múltiple.

Objetivos de la Inmunoterapia:

  • A corto plazo, controlar la inflamación y evitar nuevos brotes
  • A largo plazo, enlentecer la progresión de la discapacidad 

Tabla de medicamentos aprobados por la European Medicines Agency (EMA) entre 2011 y enero de 2018

 

En la práctica clínica habitual, se inicia el tratamiento con fármacos de primera línea, que reducen la tasa de brotes y de nuevas lesiones, así como la progresión de la enfermedad a corto plazo.

En aquellos pacientes que no responden favorablemente a estos medicamentos, se prosigue el tratamiento con fármacos de segunda línea, que son más eficaces pero que tienen un mayor riesgo de producir efectos secundarios.

Los tratamientos de primera línea (como el interferón beta y copaxone) actúan sobre diferentes aspectos del Sistema Inmunitario sin provocar inmunodepresión, por lo que en general son bastante seguros.

Los efectos secundarios más comunes pueden incluir síntomas pseudogripales, cambios de humor y reacciones en el lugar de la inyección.

Los tratamientos de segunda línea (como natalizumab y fingolimod) son más eficaces clínicamente, pero pueden presentar ciertos efectos adversos, como por ejemplo el incremento de infecciones, disminución de la frecuencia cardíaca, aumento de la tensión arterial o del edema macular.

Los Immunosupresores siguen siendo terapias de gran interés, por lo que existen numerosos proyectos de investigación, más de 500, en fase clínica actualmente.

Tabla de principios activos que se están investigando actualmente

 


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