Un compuesto fúngico estimula la regeneración de los axones, dando pistas para el tratamiento de la Esclerosis Múltiple

La idea de reparar los axones dañados -un componente clave del avance de la discapacidad en la esclerosis múltiple- se acerca a la realidad con el descubrimiento de un compuesto encontrado en los hongos que desencadena la regeneración de los axones, haciendo que los axones dañados crezcan como la «mala hierba».

 

Los científicos han luchado durante mucho tiempo por encontrar compuestos que estimulen la reparación de los axones, los largos apéndices de las neuronas, parecidos a hilos, que envían señales a otras células.

El estudio, “Small-Molecule Stabilization of 14-3-3 Protein-Protein Interactions Stimulates Axon Regeneration», ha sido publicado en la revista Neuron.

El descubrimiento fue realizado con la ayuda del doctorando Andrew Kaplan, que trabaja en el laboratorio de la Dra. Alyson Fournier, profesoar de neurología y neurocirugía en la Universidad McGill de Canadá. El equipo de Fournier se había centrado en la regeneración de axones durante algún tiempo, en particular en un grupo de proteínas con conocidas propiedades neuroprotectoras llamadas 14-3-3.

Estudios anteriores habían demostrado que cuando las plantas son afectadas por ciertas infecciones de hongos, reaccionan desprendiéndose de sus hojas y haciendo crecer las raíces. Se sabe que la molécula responsable de este suceso, fusicocina-A, afecta a 14-3-3. A pesar que las raíces de las plantas y las células nerviosas humanas son realmente fenómenos naturales muy diferentes, Kaplan supuso que estas observaciones podían resultar valiosas.

«Mientras que 14-3-3 es el denominador común en este fenómeno, la identidad de las otras proteínas involucradas y las actividades biológicas resultantes difieren entre plantas y animales», afirmó Kaplan en un comunicado de prensa.

El equipo decidió utilizar la fusicocina-A para tratar neuronas cultivadas en laboratorio con los axones dañados.

«Cuando al día siguiente observé la muestra bajo el microscopio, los axones estaban creciendo como la ‘mala hierba’.», dijo Kaplan.

 

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El tratamiento con fusicocina-A induce la regeneración de los axones dañados hacia el centro de la lesión (Universidad McGill)

 

La analogía de la ‘mala hierba’ no es una exageración. En la fotografía microscópica, los axones aparecen en verde y el área dañada domina el centro de la imagen.

Acercándonos a la fotografía, se observa que casi todas las puntas de los axones son rojas. El equipo utilizó un tinte rojo para marcar la parte de los axones que crecía. De esta forma, los puntos rojos a lo largo de la imagen nos muestran la actividad que se desarrolla en esta placa de cultivo.

Ahora el equipo investigador quiere profundizar en comprender cómo la fusicocina-A hace crecer las neuronas. Los investigadores ya saben que una proteína llamada GCN1 está involucrada en el proceso. GCN1 y 14-3-3 necesitan unirse físicamente a fusicocina-A para aumentar el crecimiento del axón. Actualmente están examinando si GCN1 podría ser una diana farmacológica adecuada para tratamientos más específicos que activen la regeneración.

«Hemos identificado una estrategia novedosa para promover la regeneración de axones con una familia de moléculas pequeñas que pueden ser excelentes candidatos para el futuro desarrollo de fármacos.», concluyó Fournier. «Éste es un avance emocionante porque en este campo se ha realizado un gran esfuerzo por encontrar tratamientos e identificar dianas para fármacos que estimulen la reparación axonal».

 

Fuente original: Multiple Sclerosis News Today

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