El coronavirus no es como la gripe: las 4 diferencias

Pese a que algunos síntomas son similares,
la COVID-19 presenta diferencias fundamentales respecto a la gripe común

 

La COVID-19 es la enfermedad provocada por el coronavirus que está afectando al mundo entero. Se trata de un virus nuevo, sobre el que aún se desconoce el origen, el funcionamiento detallado y la tasa de mortalidad. En los inicios de la crisis, se comparaba directamente la COVID-19 con la gripe estacional, un virus que cada año afecta a millones de personas.

A medida que se dispone de más información acerca del coronavirus, se ha comprobado que estos dos virus son diferentes. Aunque aún no se conoce con exactitud, los datos indican que la tasa de mortalidad del COVID-19 es de un 3.5 %. Esto significa que es muy superior a la de la gripe común, que suele estar en un 0.1 %.

Hay que tomar estas cifras con prudencia, ya que la mortalidad del coronavirus depende del sistema sanitario de cada región. Además, tampoco se sabe con exactitud la cifra de afectados, ya que los tests no son accesibles a toda la población. Tal y como afirma François Balloux, pese a que no está clara la tasa de mortalidad, »es por lo menos 20 veces más alta que la de la gripe estacional».

Otra de las diferencias fundamentales es el número de personas que requieren hospitalización debido al coronavirus. Esto es lo que puede provocar una saturación del sistema sanitario de los países afectados. Un estudio realizado en China muestra que, pese a que la mayoría de defunciones afectaban a personas mayores, un 41 % de los casos severos fueron entre menos de 50 años. De esta manera, aunque la tercera edad es la población de mayor riesgo, las personas jóvenes sanas pueden sufrir consecuencias graves por el virus.

La alta mortalidad, el número de casos graves, el riesgo de contagio y la falta de vacuna, las principales diferencias

La facilidad de contagio del nuevo coronavirus es también muy superior al de la gripe estacional. Los expertos estiman que cada afectado puede contagiar con facilidad a dos o tres personas. Mientras tanto, una persona con la gripe común suele contagiar a 1.3 personas; una cifra muy inferior. De esta manera, la expansión del coronavirus está siendo extremadamente rápida, poniendo a prueba los hospitales de todo el mundo.

La cuarta diferencia es la falta de vacuna contra el COVID-19. La gripe estacional cuenta cada año con una vacuna y tratamientos específicos que evitan multitud de casos severos y fallecimientos. Sin embargo, no existen tratamientos efectivos contra el coronavirus; tan solo algunos medicamentos que mejoran los síntomas. Cientos de equipos alrededor del mundo están investigando para encontrar una vacuna para el coronavirus, pero aún parece estar lejos.

Aún así, hay similitudes entre la gripe común y el coronavirus: los síntomas suelen ser similares, y las medidas para evitar el contagio son las mismas; lavarse las manos con frecuencia, evitar el contacto directo con los afectados, no tocarse la cara y llevar máscara si se está contagiado.

Fuente: Science Alert.