Alteraciones en el reloj biológico pueden aumentar el riesgo de Esclerosis Múltiple

Un estudio revela un vínculo entre las variaciones en dos de los genes que controlan nuestro reloj biológico y el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple

 

En los últimos años, numerosos estudios han mostrado que la prevalencia de la esclerosis múltiple parece variar con la latitud geográfica, siendo menos frecuente en zonas cercanas al ecuador, como América del Sur, Asia y África subsahariana, y más incidente en Canadá, en el norte de EE.UU. y de Europa, y en el sur de Australia.

A raíz de esta observación, un equipo de investigadores se planteó si diferentes localizaciones geográficas, con diferencias en la exposición a la luz solar y la temperatura, podrían influir en el riesgo de padecer esclerosis múltiple debido a la afectación de nuestro reloj biológico.

 

En el estudio «Association of circadian rhythm genes ARNTL/BMAL1 and CLOCK with multiple sclerosis» (revisita PLOS ONE), los investigadores han encontrado un vínculo entre las variaciones en dos de los genes que controlan nuestro reloj biológico de 24 horas y el riesgo de una persona de desarrollar esclerosis múltiple. Este reloj, que los científicos llaman ritmo circadiano, es una parte crucial de nuestra fisiología, ya que controla por ejemplo nuestros patrones de sueño y vigilia, para los que la luz y la temperatura juegan un papel crucial en su control.

Los ciclos circadianos, los cuales no son una función exclusiva de los humanos, ya que se han encontrado en muchos seres vivos, controlan numerosas funciones de nuestro cerebro y de nuestros órganos. Por ejemplo, regulan los niveles hormonales, conductas de comportamiento y la actividad metabólica o del sistema inmunitario, dependiendo de la hora del día. Cuando se perturban los ciclos circadianos, como cuando una persona trabaja durante el turno de noche, puede aumentar el riesgo de padecer ciertos tipos de trastorno.

De hecho, algunos estudios postulan que el riesgo de EM es más alto entre los trabajadores que trabajan en turno de noche. Un estudio reciente demostró, también, que la interrupción del ritmo circadiano de un modelo de ratón de EM comportaba una progresión más severa de la patología.

 

Con todas estas premisas, los investigadores decidieron explorar el vínculo entre el ritmo circadiano y la EM a escala genética, analizando las variaciones en algunos de los genes principales responsables de la regulación del reloj circadiano.

En el estudio, que incluía 900 pacientes con EM y 1.024 controles sanos, todos ellos de origen eslavo – eslovenos, croatas y serbios -, se analizó el ADN extraído de muestras de sangre de los participantes, para la determinación de posibles variaciones en los genes CLOCK y ARNTL, importantes en el funcionamiento de nuestro reloj biológico.

Durante el transcurso del estudio se descubrió que la variación rs3789327, en el gen CLOCK, y la variación rs6811520, en el gen ARNTL, aumentaban significativamente el riesgo en mujeres a desarrollar EM, aunque no se encontró correlación en hombres. Además, la asociación entre la variación de ARNTL y el riesgo de padecer la patología, sólo se aplicaba a pacientes con EM de tipo Recurrente Remitente, y no con los otros tipos.

En conjunto, los resultados apuntan a un vínculo entre los trastornos del ciclo circadiano y el desarrollo de la EM. El equipo determinó que si se perturba el ritmo circadiano se pueden alterar «los mecanismos metabólicos celulares y moleculares, y por tanto, contribuir a la neurodegeneración a largo plazo».

«Dado que los mecanismos metabólicos y celulares no están relacionados específicamente con la neurodegeneración, sino con todos los estados de la salud y de la enfermedad, los ciclos circadianos son un mecanismo importante de estudio en las enfermedades crónicas», concluyeron.

 


 

Fuente original: Variations in Biological Clock Genes May Increase Risk of MS, Study Reports, Multiple Sclerosis News Today