Enseñando tolerancia al sistema inmunitario

Los investigadores están tratando de domesticar el sistema inmunitario con el objetivo de aliviar, o incluso prevenir, las enfermedades autoinmunes.

 

En las enfermedades autoinmunes, el sistema inmunitario reconoce como antígenos (o extrañas) ciertas proteínas de los tejidos propios del organismo. Como resultado de este reconocimiento erróneo, el sistema inmunitario responde de forma exagerada, pudiendo atacar cualquier parte del organismo.

Hoy en día, la mayoría de terapias convencionales para las enfermedades autoinmunes suelen limitarse a tratar los síntomas o a actuar de forma agresiva sobre el sistema inmunitario, lo que puede dar lugar a diversos efectos secundarios, así como hacer al paciente más vulnerable a infecciones.

No obstante, existe una tercera opción, la denominada terapia tolerogénica. En este tipo de terapia se pretende enseñar al sistema inmunitario a tolerar a aquellos tejidos que reconoce como extraños mediante el uso de antígenos (moléculas con la capacidad de inducir una respuesta inmune), bacterias o células inmunitarias modificadas genéticamente.

 

Terapia basada en antígenos:

La homeostasis (capacidad del organismo de mantener la estabilidad interna) del sistema inmunitario se mantiene gracias a la presencia de unos linfocitos especializados denominados linfocitos T reguladores (Treg) que presentan una función inmunoreguladora. Estas células también se activan frente la presencia de antígenos, pero en vez de dar lugar a una respuesta de ataque, las células Treg se encargan de regular las células inmunitarias “atacantes” o causantes el daño, frenando su actividad.

Muchos inmunólogos piensan que el potencial inmunosupresor de estas células podría aprovecharse para el tratamiento contra las enfermedades autoinmunes. La terapia basada en antígenos, por tanto, consiste en tratar al paciente con el mismo antígeno que el sistema inmunitario interpreta erróneamente como extraño, pero formulado de forma que sólo induzca la actividad de las células Treg. Una vez activadas, las células Treg disminuirán la respuesta autoinmune errónea mediante su función inmunoreguladora.

 

En el año 2016, el grupo de investigación del Prof. David Wraith (Universidad de Birmingham, Reino Unido) finalizó la fase II del estudio clínico de un tratamiento de antígenos para pacientes con esclerosis múltiple remitente.

Este tratamiento experimental está formado por un cocktail de antígenos obtenidos de la proteína básica de la mielina, proteína diana del sistema inmunitario en pacientes con esclerosis múltiple. El Prof. Wraith comenta que, mediante imagen por resonancia magnética, observaron como las personas que fueron tratadas presentaban menos inflamación cerebral.

La terapia basada en antígenos también se está usando para tratar otras enfermedades autoinmunes como la diabetes de tipo 1.

 

Terapia basada en células

Bacterias modificadas genéticamente: En nuestro organismo coexisten muchas bacterias gracias a que nuestro sistema inmunitario las tolera. Algunos investigadores opinan que esta tolerancia inmunitaria podría utilizarse para desarrollar tratamientos para las enfermedades autoinmunes.

En Febrero de 2017, el grupo de la Prof. Chantal Mathieu (Universidad Católica de Lovaina, Bélgica) comunicó que las bacterias Lactococcus lactis, modificadas genéticamente, son capaces de revertir la enfermedad en un modelo de ratón de diabetes tipo 1 (dos tercios de los casos), mediante la inducción de las células Treg. Estas bacterias fueron modificadas para expresar proinsulina (antígeno que ataca el sistema inmune de los pacientes con diabetes tipo 1) y una molécula antiinflamatoria denominada Interleuquina 10.

 

Células inmunitarias modificadas genéticamente: Otra forma de abordar la enfermedad es mediante la manipulación directa de las células Treg. Estas células se pueden extraer del paciente para modificarlas genéticamente y posteriormente inocularlas de nuevo. La Dra. Megan Levings (Universidad de British Columbia, Canadá) está intentando modificar genéticamente grandes cantidades de células Treg, para hacer que éstas respondan a los antígenos que el sistema inmunitario del paciente reconoce como extraños. Por el momento, su grupo de investigación se centra en la diabetes tipo 1, pero esta técnica se ha utilizado para tratar el cáncer y piensan que también podría utilizarse para inducir tolerancia tras los transplantes de órganos y médula espinal.

 


 

Fuente original: Teaching Tolerance_NATURE / The Future of Medicine

Noticias relacionadas: