Terapia génica para la Esclerosis Múltiple

La predisposición genética a padecer EM se basa en determinados genes. La terapia génica utiliza estos genes para tratar o prevenir la enfermedad.

 

La EM está causada por una combinación de factores genéticos y ambientales. Estos dos factores no actúan de forma independiente en un mismo individuo, por lo que la interacción y combinación de ambos juega un papel fundamental en la susceptibilidad a desarrollar la enfermedad.

La predisposición genética a padecer EM se basa en la presencia de determinados genes en un individuo que conllevan una mayor probabilidad de desarrollarla. Se han asociado a la EM hasta 200 variantes genéticas, la mayoría de las cuales implican a genes asociados con la función del sistema inmune.

Los genes son el lenguaje de la herencia, se transmiten de padres a hijos y contienen las instrucciones para producir proteínas. Si los genes no producen las proteínas correctas, o no lo hacen de forma adecuada, es cuando puede producirse una enfermedad.

 

 

En la terapia génica se utilizan los genes para tratar o prevenir enfermedades, mediante la reparación de un gen anormal, la inserción de un gen normal para sustituir a uno defectuoso, o la modulación del grado de activación o desactivación de la expresión de un gen.

Existen diferentes variaciones dentro de la terapia génica, las cuales vienen determinadas por el gen que se utilice, la forma en la que el gen se introduce en las células y el tipo de células en las que el gen se exprese o dirija su acción.

Los modelos actuales de terapia génica en EM se basan principalemente en:

  • Modificaciones en Células madre mesenquimales (MSCs)
  • Modificaciones en linfocitos T reguladores (células Treg)
  • Regulación del Complejo Mayor de Histocompatibilidad (HLA)

 

Modificaciones en Células madre mesenquimales (MSCs)

Son células madre adultas multipotentes que poseen un gran potencial terapéutico basado en su capacidad de diferenciación y trasdiferenciación a distintos linajes celulares, y en su amplio espectro de acciones inmunorreguladoras.

Su uso extendido en terapia génica se debe a que tienen la capacidad de migrar hacia las zonas de inflamación (lo que hace que sean idóneas como vehículo de transporte de fármacos), suprimir la respuesta inmune y proteger frente a la muerte neuronal a través de la liberación de factores neuroprotectores.

A parte de aportar sus propios efectos beneficiosos, pueden ser modificadas genéticamente para expresar un compuesto de acción terapéutica en la zona de inflamación, por ejemplo citocinas (llamadas también citoquinas, proteínas cuya función principal es la regulación del mecanismo de inflamación), y dar lugar a una respuesta inmunomoduladora.

También poseen el potencial de convertirse (transdiferenciación) en células que pueden promover la reparación o regeneración del sistema nervioso.

 

Modificaciones en linfocitos T reguladores (células Treg)

Son células inmunosupresoras responsables de moderar la respuesta inmunitaria. Estas células se pueden modificar genéticamente para que expresen en su superficie receptores sintéticos (p.ej. receptor de antígeno quimérico CAR, por sus siglas en inglés) que les permite reconocer un antígeno concreto y llevar a cabo su función inmunosupresora o moduladora, produciéndose una respuesta tolerogénica.

 

Regulación del Complejo Mayor de Histocompatibilidad (HLA)

Otra posible aplicación es la regulación de la expresión de familias de genes relacionados con un mayor riesgo de desarrollar esclerosis múltiple.

Un ejemplo claro son los genes del Complejo Mayor de Histocompatibilidad o  Complejo HLA, que participan en la respuesta inmunitaria permitiendo distinguir lo propio de lo extraño. Las mutaciones en el gen HLA-DRB1 es uno de los principales factores de riesgo genéticos de la esclerosis múltiple.

Otro ejemplo serían los genes que codifican para los receptores de interleuquinas (IL), conjunto de citoquinas (o citocinas) sintetizadas mayoritariamente por los leucocitos (células del sistema inmunitario), que tienen una función clave en su regulación y, por tanto, en la respuesta inmune e inflamatoria. Los cambios en el gen que codifica para la IL7R es otro de los factores de riesgo genético conocidos en la EM.

 


 

Próximamente: Vacunas para la Esclerosis Múltiple 

 

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